Campbell en su momento

A Joel Campbell lo conocimos en la Copa América de 2011. Costa Rica apenas jugó tres encuentros en aquel torneo, pero éste fue tiempo más que suficiente como para que su extremo derecho de 19 años llamara la atención de todos. Su exuberancia física, su conducción en carrera, su capacidad para eliminar rivales, su poder de intimidación… Era un futbolista que se movía con un ritmo, una energía y un sentido diferente al resto. Y Arsène Wenger lo fichó.
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Desde entonces, a Campbell lo hemos visto en el Lorient (11/12), en el Betis (12/13), en el Olympiakos (13/14), en el Arsenal (14/15), en el Villarreal (14/15), otra vez en el Arsenal (15/16) y, finalmente, en el Sporting de Portugal (16/17). Es decir, nunca ha repetido equipo. Y así no ha podido asentarse. No ha podido tener continuidad en un sistema. No ha podido sentir la confianza de un club. No ha podido establecer relaciones con sus compañeros. Y no ha podido explotar.
El tico dejó buen sabor de boca en el Villamarín y completó un año notable en Grecia, pero no fue suficiente ni para que despegara ni, por supuesto, para que pudiera tener continuidad en el Arsenal.
Ahora, en la enésima cesión, Joel Campbell regresa al Real Betis en busca de todo lo que no ha podido tener en los últimos años. El entorno ya lo conoce, la grada ya le tiene cariño y el entrenador, que será nuevo, ya ha demostrado manejar este tipo de situaciones.
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Más dudas quedan sobre el contexto futbolístico que se encontrará. Sobre todo porque, a priori, Campbell parece más útil para el Betis que al revés. El conjunto de Quique Setién se distinguirá por llevar el balón desde su portero hasta Sergio León a partir de los triángulos que van formando sus centrocampistas (junto a centrales, laterales y extremos) a lo largo y ancho de todo el campo. En ese sentido, tanto por el ritmo como por el aprovechamiento de los espacios, el tipo de partido que este Betis jugará será muy diferente al que Campbell se encontró con Mel. Entonces, ¿por qué podrá ser útil para Quique Setién? Más allá de lo que ya aportará en este contexto, que será un cambio de ritmo vertical y agresivo, está el hecho de añadir la variante del contragolpe a un equipo que venía careciendo de velocidad en los últimos años -conforme R. Castro fue soplando velas, básicamente-. Una variante ésta que ya le dio muchos puntos a Las Palmas en su mejor tramo del primer año, cuando asumía que a veces no podía tener el balón, cerraba filas en su campo y buscaba correr a partir de Viera, El Zhar o Willian José. Circunstancia que con Camarasa, León y Campbell podría repetir.

La oportunidad para Joel Campbell es grande. Y no sólo por el escenario sugerente que se le ha presentado ante sí tanto a nivel futbolístico como personal, sino sobre todo porque ésta será la última temporada de vinculación con el Arsenal FC. Carlos Vela, sin siquiera estar en esta situación, logró encontrar en Donostitoda la estabilidad y la confianza que no había tenido antes. Joel Campbell, en Sevilla, está a tiempo de hacer lo mismo. Es su momento.