Portugal

España y su grupo de jugadores tiene la suficiente experiencia para no dejarse llevar por sensaciones puntuales, de separar el grano de la paja. Y seguramente por eso pondrá en perspectiva, con la mesura y distancia necesarias, lo que transmitió su último encuentro de preparación antes de volar hacia Rusia. Los de Lopetegui no se encontraron demasiado cómodos ante Túnez, pues la suma de creación de ocasiones más fiabilidad defensiva no dio para mostrar satisfacción. Sobre todo por lo acontecido en la primera mitad. Como consecuencia de desequilibrios propios en el posicionamiento de sus piezas y en la calidad y altura de su posesión, España se alejó de dos de sus indicadores más representativos: profundidad de juego y robo adelantado. Túnez pudo defender de cara, mermar la circulación y salir con espacios. Y ése, por supuesto, no es el plan de Julen Lopetegui.
Tienda de camisetas de las Selecciones para el Mundial 2018, de alta calidad y al mejor precio.
El principal problema que derivó en lo visto en los primeros 45 minutos, nació de la elección escogida por sus centrocampistas para fijar o no su posición con balón en poder de uno de sus compañeros. Despistó Túnez con una defensa mixta, de altura más baja que media pero con buenos ajustes en las marcas, achatando las líneas españolas y creando la duda en Thiago, Iniesta e Isco para salir de su posición e intentar jugar de cara lo máximo posible. Debe destacarse como inciso una razón táctica y estilística que Lopetegui ha tratado de fomentar, y no es otra que la que demanda a sus centrocampistas moverse alrededor del balón y de Busquets para crear líneas de pase y hacer progresar la jugada, dándole velocidad al balón y haciendo aparecer espacios en el escalón posterior.
Dicho esto, en una fase ofensiva, fijar espacios y jugadores rivales para después crear una superioridad alrededor del balón debe ser más una constante que una variable en la construcción del juego, pero España cayó en ciertas trampas que la vieron formarse demasiado pegada entre sí, con mucho balón al pie, con los laterales intentando estirar pero sin socios alrededor para instalar al equipo arriba y con Túnez defendiendo de cara. Y sobre todo, lo más importante: al no encontrar España una pérdida de calidad y ver a sus mediocampistas sin posición definida, superar la presión fue para los africanos algo más sencillo que complejo. Y es que fruto y producto de esa movilidad deslavazada, la transición ofensiva del rival pudo partir de una posición de robo mucho más intimidatoria.
Camisetas y equipaciones de la La Ligue 1 francesa: Paris Saint Germain, AS Mónaco, Marseille.
No necesitó Túnez dos delanteros situados de manera permanente para inquietar el balance español. Cuando los hombres de banda ya parten por delante de los laterales españoles, tienen la capacidad de separar a uno de los centrales, Piqué o Ramos, de la posible anticipación, que es lo que España debe tratar de evitar a toda costa, principalmente porque dicha circunstancia deja a Sergio Busquets en un constante escenario de inferioridad, pues él no es un mediocentro de cubrir distancias ni de abarcar grandes extensiones, de ahí que necesite que Sergio y Gerard puedan defender arriba y con el rival girado hacia su portería.